El concepto de servicio público se impone en su forma de entender el nuevo cargo; el de la temporalidad de cualquier puesto directivo le parece algo no solo natural sino necesario y el dedicarle su nueva etapa profesional al Clínico, «un hospital que llevo en las venas», casi una deuda. José María Eiros Bouza, un gallego muy ligado a Valladolid (lucense de Mondoñedo, 1959), se formó como médico residente en este hospital; en él ejerció como especialista en Microbiología y Parasitología durante años y ahora «tengo la oportunidad de devolver a la sociedad parte de lo que me ha dado». Es además catedrático de la Universidad de Valladolid, de cuya Facultad de Medicina es vicedecano. La docencia sigue siendo esencial en su vida.
-Algo más de tres meses como gerente del Clínico. ¿Cuál es el papel de este hospital? ¿Cuál el reto prioritario de su nuevo director?
Este hospital está llamado a liderar el cambio estructural que necesita porque tiene elementos para ello. Una gran tradición asistencial, de formación y de investigación y un enorme soporte humano y profesional. Nuestro reto ahora es exteriorizar de manera habitual una disposición para la atención integral de los pacientes. Quiero motivación, en los pinches de cocina, en las telefonistas, en médicos y enfermeras… cada profesional tiene su papel. En estos meses he tenido ya trescientas entrevistas con el personal. Es importantísimo y la ética un pilar básico en este trabajo.
–¿Cómo mejorar la asistencia?
Los avances tecnológicos y de comunicación son más rápidos y certeros pero es necesario humanizar más la sanidad. No olvidemos que atendemos a personas, a sus miedos, a sus enfermedades… y a eso he venido yo, a aportar humanidad, es mi papel fundamental que a veces se concreta en los más pequeños detalles (como limpiar las paredes del vestíbulo del hospital empapeladas de cartelería) y, sobre todo, en el trato diario con los pacientes. Ello unido al rigor y a la exigencia personal.
–El Clínico es un centro con una altísima actividad, una población envejecida… Es ¿especialmente complejo?
Tiene una complejidad creciente además. Hay algo importante, que ya venía de la gerencia anterior, es estar en el TOP 20. El Clínico está y es un gran sistema de medición, permite compararte de forma voluntaria con otros hospitales similares. Los últimos datos dicen que el Clínico tiene un alto índice de complejidad. Un enfermo de este hospital tiene un 8% más de complejidad que uno de otro hospital, fundamentalmente por el envejecimiento y conocerlo permite afinar bien los recursos, no se pueden medir, como se hace a veces, el número de camas por la población. No sirve.
–Ya que habla de camas, ¿Por qué había plantas cerradas en pleno invierno?
Este hospital tiene en primer lugar un problema con las camas, hay que cambiarlas todas, físicamente , es una prioridad en cuanto se pueda. En segundo lugar, cuando hubo falta de espacio para ingresar vine el hospital personalmente para abrirlas todas. Todos los recursos deben de estar disponibles para la asistencia en unas fechas en que se disparan los ingresos por problemas gripales, respiratorios… Requieren personal y además con experiencia, no puedes poner dos enfermeras nuevas juntas. Otra cosa es en verano. También hay que ser racionales y en ciertas fechas si se puede ahorrar, se hace.
–¿Qué debilidades tiene el Clínico?
Estructuralmente tenemos un edificio con carencias, con claras necesidades de mejora, internas y también en su aspecto exterior. De hecho ya hemos hecho alguna cosa porque hay dependencias que no pueden esperar a que se acabe toda la obra de reforma y ampliación. Así, aunque de forma modesta, hemos intervenido en la zona de urgencias, en la de paritorios o en el sótano.
–Y ¿cuáles son sus fortalezas?
Las personas. Es un hospital que consolida siglo y medio de vocación de servicio público. Ya a mediados del siglo XIX, el Hospital de la Resurección atendía a personas sin recursos. Ha sido siempre un hospital líder en conocimientos y en la formación de los mir. El personal sanitario, en todos los niveles, muestra una magnífica disposición a acoger iniciativas, responden muy bien a la motivación y es puntero en actividades muy especializadas.
–¿En qué unidades destaca especialmente?
En muchas. Está el servicio pionero de Cardiología en el área médica o la Cirugía Vascular y la torácica, la Unidad de Ictus…. es además centro de referencia para muchas especialidades.
–Es un hospital con especiales problemas en listas de espera, sobre todo quirúrgicas.
Estamos muy interesados en poder atender sobre todo a los pacientes con indicaciones quirúrgicas por patologías serias. En circunstancias de urgencias se hace al 100%; en problemas vasculares o neurológicos la cirugía llega con la eficiencia de los mejores estándares. En cuanto a la lista de espera estructural, en números absolutos, en 2013, se han hecho mil intervenciones más que en el año anterior; pero tenemos mucho margen de mejora.
–Dado que los datos demuestran el mejor rendimiento quirúrgico de la comunidad, ¿el retraso en estrenar los 22 quirófanos es la causa de la demora?
Influye claro, ganaremos recursos pero hará falta también dotarlos de personal. Tenemos márgenes de mejora en varios aspectos. En primer lugar en acotar las indicaciones de forma más adecuada; en segundo, y es muy importante, mejorar los tiempos internos de la actividad, comenzar más temprano a utilizar los quirófanos…. habrá que negociar con las plantillas y, establecer un diálogo real con los profesionales, que nos digan lo que no va bien.
–¿Cuándo podrán estrenarse las ases acabas de la obra?
El nuevo bloque técnico tendrá una apertura progresiva. Hay un cronograma planificado para la puesta en actividad del nuevo bloque técnico en tres fases: Primero las urgencias pediátricas y de adulto; después, las zonas de apoyo, laboratorio y la central de esterilización que no estaba prevista, es una novedad y, por último, el bloque quirúrgico con 22 mesas. Todo ello empezará el próximo verano.
–¿Qué opinión le merece la creación de un área única de salud en Valladolid?
Me interesan las sinergias entre hospitales, buscar alianzas reales que puedan impulsar la especialización. Garantizar la equidad para el paciente, un enfermotiene que tener acceso en igualdad a las unidades de excelencia, viva donde viva. Un área única se podría crear atendiendo a experiencias de otras provincias. Tener varios hospitales no es un problema, desde un punto de vista teórico es abordable. Otra cosa es cómo integrarlos funcionalmente; pero estamos a favor de aunar esfuerzos con el hospital hermano.
–¿Comparte la idea de crear un laboratorio único en el Río Hortega para el Clínico?
Hará falta contar con unos mínimos con sensatez y la especialización puede potenciarse.
–¿Y la gerencia única de Primaria y Especializada?
Las relaciones con Primaria son fundamentales. Los hospitales estamos al servicio de los centros de salud, somos proveedores de cuidados. Me preocupa la sintonía en problemas reales, la continuidad asistencial, evitarle incertidumbres al enfermo; pero es el profesional la clave del sistema. Motivado, reconocido y fiel a su esencia.
–Su hospital es, junto al de Zamora, pionero en unidades de gestión con el UCICOR, el servicio de Cardiología. ¿Cómo ve este cambio?
En cuanto a las unidades de gestión lo prioritario es efectuar una evaluación real del impacto que genera. Según los datos que nos ha pasado la unidad, en 2012 fallecieron 46 personas menos lo que se traduce en un ahorro de 2.664 estancias hospitalarias; pero es necesario hacer un balance de la estrategia en términos de economía sanitaria, de gestión, de ahorro –que fue de 144.953 euros– y sobre todo de asistencia, de salud.
–¿Es cierto que solo va a estar año y medio en el cargo?
Soy de los que creen que los puestos de gestión no son para toda la vida. Hay que aceptar el recambio como algo natural, por eso yo he hecho cambios en algunos puestos directivos. El servicio público exige una tremenda disciplina y dedicación para garantizar la eficiencia y en ello estoy ahora.
–El Clínico ha sufrido un considerable recorte de plantilla con las jubilaciones y la no reposición.
Creo que cualquier profesional en condiciones, con 65 años, que lidere grupos humanos o especialidades y que quiere seguir en el sistema debe poder aportar esta experiencia, el sistema debería pensarse si prescinde de él. No estoy en contra de que quien quiera jubilarse, lo haga.
–¿Es entonces escasa la plantilla?
Sí es escasa ahora y también en enfermería está muy ajustada.
–¿Perderá el Clínico los trasplantes de corazón?
Hay que buscar alianzas estratégicas y garantizar un número de intervenciones que garanticen la técnica, el volumen de pacientes debe de ser suficiente para implantarlo y mantenerlo;pero esto no puede infringir un sobrecoste económico a las familias.