Los nuevos facultativos serán insuficientes para cuatro especialidades y muy justos para seis
Valladolid no es una excepción. Muy demandada para formarse en sus aulas de la facultad y especializarse en sus hospitales. De las que más a la hora de elegir plaza en la comunidad y la única sin ni una sola zona de difícil cobertura médica. Con municipios rurales más accesibles y bastante bien comunicados con la capital. Y con una población muy concentrada en las zonas urbanas aunque con una importante provincia también. Sin embargo, no es una excepción y la falta de médicos es ya un problema y lo será sobre todo en el próximo decenio que lo cumplirá con el 44% de sus facultativos jubilados. Serán 1.136 médicos que hay que sustituir de aquí al 2019
En Atención Primaria, el problema se agudiza y en tan solo cinco años, el 56% de sus especialistas en Familia de centros de salud rurales (220.000 pacientes) dejará la vida laboral; así como el 43% de las áreas urbanas (unas 300.000 tarjetas sanitarias). Y en cuanto a los pediatras de este primer nivel asistencial también faltarán más que los de hospital. Hay siete centros de salud en los que el 100% de su plantilla actual supera los 55 años; otros seis en los que lo hace más del 80% y solo media docena tiene jóvenes de menos de 35 años.
Con respecto a los facultativos –la mayoría son generales o internistas– de Urgencias hospitalarias reducirán sus plantillas en un 11%, 19% y 30% en los próximos 5,10 y 15 años respectivamente.
El envejecimiento de las plantillas y las fuertes carencias de reposición hacen inviable la asistencia tal y como se concibe actualmente. De urgencia es para el Colegio Oficial de Médicos de Valladolid intervenir en el número de egresados y de especialistas, adecuar las plazas de formación al mercado y modificar el sistema de atención, sobre todo de Primaria, a las posibilidades actuales de la telemedicina, mayor capacidad de resolución del médico de Familia y pediatra de un centro de salud y potenciar el transporte público.
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