Queridos compañeros:
En esta situación de excepcionalidad en la que nos encontramos, podría utilizar esta carta únicamente para hacer referencia a todas las quejas sobre la falta de previsión, a las decisiones equivocadas a diferentes niveles, al déficit de equipos de protección o a los test de detección y a otras muchas cuestiones que todos tenemos in mente, acaecidas durante la gestión de esta crisis mundial provocada por el COVID-19, sobre las que no olvidaremos la responsabilidad, que nos proponemos exigir en su día, a quienes corresponda.
Quiero poner en valor el altísimo concepto de la responsabilidad, el compromiso, la generosidad y el cumplimiento del contrato social, que está demostrando toda la profesión médica.
Todos sin excepción, venimos participando abnegadamente, en la medida de nuestro conocimiento, habilidad o capacidad y desde nuestros puestos de trabajo, en la consecución de un único objetivo, minimizar en lo posible la incidencia de la enfermedad por coronavirus que atenta, no solo a la salud pública de nuestros ciudadanos, sino también a la solvencia de nuestro Sistema Sanitario y a los pilares económicos y sociales de nuestro país.
Estamos viendo y viviendo el sufrimiento, la angustia y en algunos casos la tragedia no solo en nuestros pacientes y sus familias, sino también en la de los compañeros que trabajan en el área de la Salud, que se ven afectados, en la misma medida que sus pacientes -tanto en lo personal como en su entorno próximo-, hasta el extremo de entregar su salud e incluso su vida al servicio de la profesión a la que aman, dando con ello un ejemplo que la sociedad, anonadada por su coraje, ha reconocido unánimemente.
No puedo dejar de recordar con auténtica emoción, la valentía y la generosidad de cientos de compañeros médicos, muchos de ellos ya jubilados, otros muy jóvenes, que, sin dudarlo, se apuntaron como voluntarios para prestar servicio cuando fue solicitada su colaboración en el momento más álgido de la pandemia.
No es este el momento de realizar otros análisis o consideraciones, todo a su debido tiempo, pero sí es el momento de reivindicar, con toda energía, el reconocimiento al esfuerzo, de toda la profesión médica. Agradecemos los aplausos que nos brindan los ciudadanos, pero sin olvidar que el espíritu de servicio y el clamor de nuestra profesión debe de ser escuchado y correspondido, inexcusablemente, por los responsables políticos, facilitándonos los medios de protección y detección imprescindibles, adecuados y suficientes para garantizar, en las mejores condiciones, la realización de nuestra actividad asistencial.
Se adjuntan carta del Presidente
[Documento adjunto]